Cada sismo se compara con la profundidad de la interfaz de placas en su propia posición (Slab2, Hayes et al. 2018). Lo que queda por encima, dentro de la incertidumbre del modelo, es cortical: la sismicidad que ocurre bajo las ciudades. Separarla mejora el pronóstico espacial 2,99 veces en Chile y 1,95 en Japón, fuera de muestra y con control negativo.
Para cada evento se lee la profundidad de la placa en su latitud y longitud. Si la profundidad del sismo es menor que la de la placa menos su incertidumbre, es cortical; si está dentro de la banda, interfaz; si es mayor, intralosa. Incertidumbre acotada entre 10 y 30 km.
El fondo es dónde ha ocurrido la sismicidad de esa clase en trece años, suavizada; es estacionario. No dice cuándo. La prueba de predicción temporal dio cero ganancia (ver).
El mapa cortical generado por el servidor cada 6 horas, y las figuras del catálogo completo.


Corte bajo Santiago. La interfaz (línea) baja de 10 a 200 km entre la fosa y la cordillera; la sismicidad se ordena a ambos lados.
